cera de abeja

La cera de abeja: producción y composición

La cera de abeja es una sustancia grasa segregada por estos polinizadores a través de las glándulas cereras presentes en las abejas jóvenes. Este elemento es producido por las abejas melíferas para la construcción de los panales de sus colmenas. No debemos perder de vista que la producción de cera es una necesidad fisiológica de las abejas. En caso de no ser necesario, las abejas perderán las laminillas de cera durante el vuelo.


De todos los individuos de la colmena, sólo las abejas obreras poseen las glándulas necesarias para su producción. Estas glándulas se desarrollan a partir del 12 día de edad. Siendo además las abejas jóvenes de 15 días de edad las más aptas para su producción.


Cómo se produce la cera de abeja

Este fenómeno se produce al nivel de las esternitas. El abdomen de las abejas está dividido en 9 segmentos, aunque sólo son visibles seis en las hembras y siete en los machos. Cada segmento, a su vez, está dividido en dos placas: la superior o dorsal llamada tergita y la inferior o ventral denominada esternita. Pues bien, es justo en esa zona donde se produce la cera de abeja. En cada una de esas placas se encuentras los espejos de cera, por cuyos poros se exuda la cera.


Concretamente, las glándulas cereras producen unas escamas de cera que son como laminillas transparentes de un milímetro y medio de longitud por uno de ancho. Para hacernos una idea del esfuerzo titánico que les exige a las abejas la producción de cera, basta con tener en cuenta lo siguiente:


Por cada kilo de cera producido, necesitan consumir entre siete y diez kilos de miel.


Elaboración de un panal de abejas

Una vez que la cera de abeja entra en contacto con el aire, esta se endurece y se vuelve de color blanco. Las abejas obreras, las únicas que poseen las glándulas necesarias, raspan las laminillas de su abdomen y se las llevan a la boca para triturarlas. Una vez que las han masticado lo suficiente y las han hecho completamente moldeables, forman pequeñas bolitas con ella.


A medida que van segregando la cera, las abejas se unen en una cadena colgando unas de otras gracias a sus patas. Según van produciendo y modelando la cera, las abejas van pasando las bolitas de cera producidas a la que tienen justo encima. De este modo, la abeja que está arriba del todo será la primera en poner “el primer ladrillo”. Mientras que las abejas que se encuentran más abajo son las encargadas de darles la característica forma hexagonal a cada celdilla. Los panales de abejas se construyen de arriba abajo.


Requisitos para producir la cera de abeja

Para la elaboración de la cera de abeja es necesario que se den cuatro factores importantes de manera simultánea:


Presencia de abejas aptas. Dado que no todas las abejas poseen las glándulas cereras desarrolladas es necesario contar con individuos de 12 a 18 días de edad.


Temperatura de 33º a 36º. Para ello, las abejas se agrupan para consumir grandes cantidades de miel y elevar la temperatura para facilitar la producción de cera.


Alimento en abundancia. Las abejas consumirán alrededor de 4,3 g y 26 g de miel para producir un kilo de cera, por lo que en caso de no existir alimento suficiente esto no sería viable. Para poder transformar los hidratos de carbono presentes en el néctar (80%) y el polen (40%), las abejas necesitan un 5% de grasas. El papel del polen es esencial, ya que aporta toda la fase nitrogenada, la grasa, las vitaminas, las proteínas o los cofactores.


Necesidad de la colmena. Lógicamente y debido al desgaste fisiológico que les supone, la producción de cera de abeja debe ser estrictamente necesaria. La colmena nunca destinaría sus recursos a este fin de no ser preciso.

Un dato curioso al respecto es que las abejas pueden elaborar la cera a partir de materiales procedentes de panales existentes. Superando en cierta manera el obstáculo de falta de alimento en caso de darse esta situación.


Composición de la cera de abeja

Este compuesto es una mezcla de sustancias grasas que, desde el punto de vista químico, se resume en la presencia mayoritaria de lípidos. De estos podemos encontrar hidrocarburos, ésteres y ácidos con un elevado número de átomos de carbono. Además de estos lípidos, la cera contiene una flavona y alcoholes. Sin embargo, a pesar de lo dicho, tras diversos estudios se ha llegado a encontrar más de 300 componentes en la cera de abeja producida por Apis mellifera.


Inicialmente la cera es de color blanco, tornando amarilla según las abejas van mezclándolo con el polen, la miel y el propóleo. Dado que las abejas utilizan el polen para su producción, el tono de amarillo será diferente según la oferta floral que tengan a su alcance.


A temperatura ambiente la cera de abeja es sólida y a partir de los 32º C se vuelve blanda y maleable. Una vez alcanzados los 64º C, aproximadamente, la cera se funde por completo. No es soluble en agua.


Por último, es conveniente resaltar la importancia de evitar la contaminación de la cera de abeja cuando se emplean tratamientos químicos. Lo que apunta directamente a los tratamientos obligatorios contra la Varroa. Algún estudio afirma que la presencia de los acaricidas puede extenderse hasta los 5 años, dependiendo de la cantidad de producto utilizado. Esto se debe a que estos compuestos químicos son liposolubles, por lo que la cera actúa como una esponja absorbiéndolos. Y desgraciadamente, esas pequeñas partículas de cera contaminada no visibles al ojo humano irán a formar parte de nuestra miel.

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